lunes, 27 de octubre de 2008
CRIMEN Y CASTIGO PARA EL ASESINO DE PANCHA
La noche del 24 de junio de 2007, Las Rosas fue sorprendida por un trágico y violento hecho que hizo que conciliar el sueño no sea fácil y hasta casi imposible. La señora Francisca Dadone fue apuñalada en el videoclub que atendía. Tras las investigaciones policiales y ya a la mañana siguiente Jorge Antonio Díaz (37) y su pareja (también masculino) fueron detenidos, como autor material del hecho y encubridor respectivamente. Al finalizar la semana pasada se supo el veredicto final que da cierre al atroz crimen: Díaz fue condenado a prisión perpetua y declarado reincidente por tercera vez. Según el fallo dictado por la jueza de Sentencia Nº 7, Carina Lurati, el imputado cometió el homicidio cuando le faltaban cuatro días para cumplir la pena privativa de libertad en la que ya se lo había declarado reincidente por segunda vez. Al compañero, apodado Marilú, que estaba acusado de encubrimiento, la jueza lo absolvió.
Cómo se sucedieron los hechos
Díaz vivía en la ciudad cabecera del departamento Belgrano en pareja con otro hombre al que había conocido compartiendo pabellón en la cárcel de Coronda. La relación se había iniciado cuatro años antes. Durante el procedimiento judicial Díaz contó que esa noche caminó en busca de un comercio porque aún no conocía lo suficiente la ciudad, aunque hacía un año aproximadamente que se había instalado allí con su pareja, cuyo ápodo era Marilú. Tras dar un par de vueltas, en un momento dado desembocó en el video club de Cerrito 381. Dentro del local estaba Francisca Teresa Dadone, de 65 años, a la que en Las Rosas llamaban Pancha y, según se pudo reconstruir en el expediente, detrás del mostrador.
Díaz se paró delante de la vidriera del negocio, cubierta de afiches promocionales de películas, y detectó la presencia de Dadone. La jueza Lurati estableció que el hombre ingresó al lugar con el fin de apoderarse de dinero y otros objetos propiedad de la víctima. El acusado no ingresó de inmediato, ya que en esos momentos, una pareja ingresó al local comercial. Luego de que retiraran el ahora condenado ingresó al videoclub y le preguntó a la mujer si tenía alguna película porno. Pancha le indicó que en una vitrina ubicada en la parte trasera del inmueble encontraría lo que buscaba. Una vez elegido el título, la mujer buscó la copia en la estantería que tenía a sus espaldas e intentó entregársela al cliente.
Cuando Pancha apoyó la película sobre el mostrador, Díaz la tomó de un brazo. "Dame toda la plata porque sino te mato", le advirtió. La mujer quiso escapar y entonces su agresor descargó un puntazo con tanta violencia que rompió el mango del cuchillo. La víctima comenzó a gritar e intentó otra vez salir del local. Pero Díaz la tomó de la campera, la aferró hacia atrás y cuando la tuvo en el piso le aplicó una trompada en la cara que le hizo volar los anteojos.
Después le quitó el dinero que tenía en una riñonera y la arrastró por un pasillo hacia la casa contigua al local. De allí tomó otro puñal que había en una mesa, le bajó los pantalones junto con la bombacha y le cortó la remera con intenciones de abusar de ella, pero desistió a último momento. Díaz intentó huir, pero Dadone quiso incorporarse. Fue entonces cuando el agresor retrocedió unos pasos y le pegó otra puñalada, dejándole el cuchillo clavado en el pecho.
Díaz volvió a su casa y le contó a su pareja lo ocurrido. Después guardó lo robado en un ropero y puso en remojo la ropa que tenía puesta. Al día ambos fueron detenidos y la policía secuestró en un allanamiento las pertenencias de la víctima. La jueza Lurati dio por probado que Díaz cometió el homicidio para asegurarse impunidad en el robo calificado y el intento de violación y le impuso la pena mayor que prevé el Código Penal. Al compañero, que estaba acusado de encubrimiento, y quien también había estado detenido en otras oportunidades, lo absolvió.

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